Recientemente he notado el auge de cierta podredumbre en el ambiente. Hablo de esto:
Resulta que un primo mio que ronda los 13 años, al mejor actor que conoce es a Zac Efron, ve una telenovela llamada “patito feo”, tiene todos los juegos de High School Musical, escucha a Justin Bieber y a Hannah Montana y su película favorita es Camp Rock.
…
¿En que mundo vivimos? Intentaré autorresponder.
- En uno en que los padres tiran por el camino fácil y optan por dejar que sus hijos sean educados con disney channel o bullshit´s derivadas, que hacen que crean que si no perteneces a una tribu urbana, si no eres guapete o si no practicas algún deporte “cool”, no molas, y punto.
Y pensar que de la Hudgens hay por ahí fotos picaronas…
- En uno en que compran los videojuegos basándose en las carátulas y sin tener ni idea de lo que van a encontrar dentro. “Le voy a comprar a mi hija el quiero ser veterinaria, porque le gustan los animales”. Hace quince años andábamos escasos de medios para informarnos pero ahora, macho.
Desconcertante
- En uno en el que si lees ciencia ficción con 12 años eres un marginado social. Y los primeros que te hacen serlo son tus propios padres. Frases del tipo ¿pero fulanito, por qué lees esas cosas? Pues menganito, el hijo de la juana iba el otro dia con una pandilla llena de niñas, y tú aquí leyendo eso. (tengo 25 años y todavía, todavía…).
- En uno en el que le compras a tu hijo lo que tiene el hijo del vecino, sin forzar nada la imaginación. “Le he comprado al niño una nintendo DS porque tiene un juego de perros que son muy monos”. Todo un clásico…
- En uno en que lo único bueno está en los 40, europa FM y demás cadenas comerciales. Y claro, cuando el niño escucha “One” de Metallica, tiene el oido ya tan anestesiado que es incapaz de valorarlo.
Mundo perfecto, oigan.
En fin, mejor paro, que me cabreo.
No se si cuando seamos padres, estaremos tan asquerosamente ocupados que dejaremos que nuestros retoños se revuelquen en estiercol, pero yo pienso sacar tiempo para ver con él “La muerte tenía un precio” de Leone, escuchar con él “Back in Black” de AC/DC, o mostrarle el grandioso mundo de “El señor de los anillos” de Tolkien.
Y no para que le guste, sino para que sepa que están ahí.








